À Porta do Cante

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Te presentamos este nuevo trío portugués de artistas jovencísimos y de una calidad soberbia: Buba Espinho (voz y guitara), António Caixeiro (voz) y Bruno Chaveiro (guitarra portuguesa).

Portugal cuenta con dos estilos musicales que han sido declarados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco: el fado y el cante alentejano. El primero es internacionalmente conocido, un emblema musical del país, asociado principalmente a Lisboa (y a Coimbra, que tiene su propio estilo de fado, relacionado con los estudiantes de la universidad) habitualmente asociado a sentimientos de tristeza, añoranza, pérdida y ese sentimiento tan icónico e inefable, tan portugués, de la saudade. Pero, de hecho, el fado es mucho más que saudade y puede cantar acerca de la alegría, de la poesía, de los encantos de Lisboa... y cuenta con muchos subestilos, como el animado fado corrido, el melancólico fado menor..., incluso fado cigano, ¡fado gitano!

El fado es un estilo de música urbano mientras que el cante alentejano, de la región de Alentejo, surge en el mundo rural y sus temas principales son la tierra, las tareas agrícolas, la vida en comunidad y, por supuesto, el flirteo y la seducción, temas habituales en las músicas de origen campesino en toda Europa. Se suele manifestar como canto coral, de hombres, mujeres o, más recientemente, mixto, si bien las modas, como se denomina a las canciones en esta tradición, pueden ser interpretadas también a solo. Tras algunas décadas caído en el olvido y con un futuro que se auguraba negro, debido a los cambios socio-económicos en la región, históricamente desfavorecida, y por el éxodo del campo a la ciudad, el cante alentejano se ha visto fortalecido en los últimos tiempos por el trabajo de grupos de artistas muy jóvenes que acogen y desarrollan su herencia cultural con gran respeto y conocimiento.

Aquí debajo tienes varios vídeos y más abajo tienes una breve bio de cada uno de ellos tres. Si necesitas más información, los quieres contratar u otra cosa, contáctanos. 

Bernardo “Buba” Espinho (Beja, 1996) y António Caixeiro (Cuba, 1991) son dos de los artistas más activos hoy en día en cuanto a la difusión del cante alentejano.

Buba ha incorporado en su vida la música tradicional desde que fue capaz de sostenerse sobre sus pies. A sus 16 años creó el grupo Os Bubedanas, con una docena de chicos jóvenes, y ha trabajado con otros artistas como Adiaga, A Moda Mãe, Rui Veloso o António Zambujo. Actualmente reside en Lisboa y empezó a profundizar en el fado más recientemente. Trae al estilo una frescura juvenil y encantadora así como una sinceridad y maestría interpretativas que muestran su compromiso total con el arte. Fue ganador en la Gran Noche del Fado de Santa Maria Maior en el Coliseu Dos Recreios y ha cantado en todas las casas de fado de renombre en Lisboa, como Faia, Casa de Linhares, Clube de Fado o Adega Machado.

Para António Caixeiro su infancia en el pueblo alentejano de Cuba le puso en contacto directo y constante con el cante alentejano. Tras comenzar sus estudios musicales entró en el grupo Os Ceifeiros de Cuba, donde aprendió de los maestros las modas del Alentejo. En 2012 crea con algunos amigos el grupo Cant’Aí, y posteriormente otra formación le seguiría, A Moda Mãe, que grabó dos discos y colaboró con artistas como Janita Salomé, Júlio Resende, Paulo Colaço o Pedro Mestre. Este grupo supuso un hito en el país, un ejemplo para muchos otros chicos jóvenes, de manera que a partir de su trabajo empezaron a surgir muchas otras bandas jóvenes de cante alentejano.

Buba Espinho toca la guitarra y el fado tiene otro instrumento esencial: la guitarra portuguesa. A cargo de ella está Bruno Chaveiro (Suiza, 1993). Con 4 años de edad, Bruno y su familia se mudaron de Suiza a Portugal. Con 8 años empieza a aprender guitarra clásica y con 10, guitara para fado en la pequeña ciudad alentejana de Montemor-o-Novo. En 2007 empieza a aprender guitarra portuguesa y desde 2012 es discípulo de Custódio Castelo. Como Buba, Bruno toca de manera habitual en las casa de fado y ha acompañado incluso a Celeste Rodrigues, un mito absoluto del fado.